miércoles, 13 de agosto de 2014

Pbro. Marcelo Maldonado pag 4




página 4 del manuscrito
página 3 del manuscrito


un tío mío, donde estuve por espacio de un año, enseñándole a leer a un hijo suyo; pero como tuvieron tan triste fin, paso por alto lo que allí padecí. (6)
Con motivo de una revolución que estalló en Colombia en 1885, tuve que huir a Venezuela, no sin muchos percances con las tropas por el camino. (7)
(Nuevamente desorientado, seguí de escribiente de un leguleyo).
Un presbítero que había quedado rezagado en San Antonio del Táchira, después de una Visita Pastoral, se aprovechó de mi vocación al sacerdocio, para recaudar fondos y poder él regresar a Maracaibo.


(6) Véase la obra: Triste fin de mis perseguidores.
(7) Las compañías del ejército me registraban, y, porque yo no grité que un soldado arrebataba un reloj, ajeno, me iban a dar de palos; pero el General en Jefe, me  puso en libertad, para caer luégo en manos de unos forajidos que iban saqueando los hogares, detrás de las tropas, a una distancia regular. (Fueron a los tres días fusilados en Pamplona). (Cursiva agregada, corresponde a la página 5)


Fin de la cita.

El Pbro. Marcelo Maldonado narra la el triste final de su tío y primo, mencionado una obra detallada para esos episodios. Menciona la guerra civil en Colombia de 1885 o  la Revolución de 18851 entre Liberales y Conservadores, y su travesía entre las tropas y delincuentes en el camino. Desorientado es escribiente de un leguleyo2 y narra cómo fue aprovechado por un sacerdote.

Referencias

1Vélez Ocampo, Antonio. “Revolución de 1885” Biblioteca Luis Ángel Arango.
2Leguleyo        1. adj. Nic. discutidor.
2. m. y f. Persona que aplica el derecho sin rigor y desenfadadamente.
3. m. y f. Nic. Persona que hace gestiones ilícitas en los juzgados.
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